Elon Musk ha utilizado la letra X tantas veces que parece una broma interna llevada demasiado lejos. Aparece en SpaceX, en el Tesla Model X, en X.com, en el nuevo nombre de Twitter y hasta en el nombre de uno de sus hijos. Sin embargo, detrás de esa aparente obsesión existe una historia que comenzó mucho antes de que las redes sociales dominaran internet.
Lo más curioso es que la X no fue elegida únicamente porque sonara futurista o misteriosa. Para Musk, representa una idea que lleva más de dos décadas intentando construir: una plataforma capaz de unir comunicación, dinero, contenidos y trabajo en un mismo lugar.
Durante una extensa conversación con el empresario indio Nikhil Kamath, Musk habló sobre el origen de esa preferencia y reconoció, entre risas, que a veces él mismo se pregunta por qué utiliza tanto esa letra. La entrevista fue publicada en noviembre de 2025 dentro del pódcast People by WTF y abordó temas como inteligencia artificial, dinero, redes sociales, familia y el futuro del trabajo.
Todo comenzó con X.com en 1999
Para entender por qué Twitter terminó llamándose X, hay que regresar a 1999, cuando internet era muy diferente al que conocemos hoy. No existían Facebook, YouTube, Instagram ni los teléfonos inteligentes modernos. Comprar por internet todavía generaba desconfianza y la banca digital apenas comenzaba a desarrollarse.
En ese contexto, Elon Musk fundó X.com, una empresa que buscaba ofrecer servicios financieros a través de internet. Su intención era crear una especie de centro digital para manejar dinero, realizar pagos y acceder a diferentes productos financieros desde una única plataforma.
El nombre también tenía una ventaja difícil de repetir. En aquellos años solamente existían tres dominios “.com” formados por una sola letra: Q.com, X.com y Z.com. La mayoría de los nombres de una letra habían sido reservados por las autoridades encargadas del sistema de dominios de internet. Un documento de ICANN confirma que esos tres dominios fueron registrados antes de que entrara en vigor la reserva general aplicada en 1993.
Musk describió aquella etapa como la “era Precámbrica de internet”, una forma humorística de señalar lo primitiva que era la red en comparación con la actualidad.
La idea original de X.com era mucho más grande que un banco
X.com no nació simplemente para permitir transferencias de dinero. Musk imaginaba una plataforma financiera capaz de sustituir muchas bases de datos separadas por un sistema centralizado y actualizado en tiempo real.
En lugar de que cada banco, empresa o servicio tuviera su propio registro lento y aislado, el dinero podría moverse mediante una infraestructura digital común. La idea era ambiciosa para una época en la que muchas personas todavía utilizaban conexiones telefónicas para entrar en internet.
X.com terminó fusionándose con Confinity, la empresa que desarrollaba un sistema de pagos llamado PayPal. Con el tiempo, el negocio abandonó el nombre X.com y adoptó definitivamente la marca PayPal.
Aunque Musk dejó de controlar la compañía, nunca olvidó el dominio. En 2017 logró recuperarlo después de comprárselo nuevamente a PayPal. En ese momento explicó que X.com tenía un enorme valor sentimental para él.
Durante varios años, el dominio permaneció prácticamente vacío. Parecía una pieza de museo digital o el recuerdo de un proyecto que nunca había llegado a completarse. Pero Musk todavía tenía planes para esa letra.
La compra de Twitter permitió recuperar el viejo sueño
Cuando Elon Musk compró Twitter en 2022, muchos pensaron que su objetivo principal era modificar las reglas de moderación y convertir la plataforma en un espacio con menos restricciones. Sin embargo, el cambio de nombre realizado en 2023 reveló que sus planes eran bastante más amplios.
El conocido pájaro azul desapareció y fue sustituido por una X blanca sobre fondo negro. Para millones de usuarios, la decisión parecía innecesaria: Twitter era una de las marcas más reconocidas de internet y hasta había creado su propio verbo, “tuitear”.
Para Musk, en cambio, Twitter era un nombre demasiado limitado. Describía una plataforma dedicada a publicar mensajes breves, pero no servía para representar una aplicación que también pudiera incluir vídeos, llamadas, pagos, empleo, inteligencia artificial y servicios para creadores.
La transformación no fue solamente visual. X.com comenzó a dirigir a los usuarios hacia la red social, completando el regreso del dominio que Musk había utilizado para su empresa financiera más de veinte años antes.
¿Qué tiene que ver el dinero con una red social?
Una de las partes más interesantes de la explicación de Musk aparece cuando habla sobre el significado del dinero. Según su visión, el dinero no es riqueza por sí mismo, sino un sistema de información utilizado para organizar el trabajo de las personas.
Para explicar la idea, plantea un ejemplo sencillo: una persona podría tener un billón de dólares en una isla desierta, pero ese dinero sería inútil si no hubiera nadie a quien pagar para producir alimentos, construir una casa o realizar cualquier otra tarea.
Desde esta perspectiva, el dinero funciona porque permite indicar qué trabajos necesita la sociedad y cuánto valor se asigna a ellos. El billete, la moneda o el número que aparece en una cuenta bancaria solamente representan esa información.
Esta forma de entender el dinero ayuda a explicar por qué Musk quiere incluir pagos dentro de X. Su objetivo no sería añadir una simple cartera digital, sino permitir que la información, el contenido y el dinero circulen dentro de una misma plataforma.
La propia empresa ha señalado que busca que el dinero se mueva en X con la misma libertad con la que circulan las conversaciones. También informó que comenzó a obtener licencias para ofrecer servicios de transferencia de dinero en distintos estados de Estados Unidos.
X quiere convertirse en una aplicación para todo
El modelo que Musk suele utilizar como referencia es WeChat, la aplicación china que reúne mensajería, pagos, compras, servicios, publicaciones y muchas actividades cotidianas.
En gran parte de Occidente, los usuarios necesitan una aplicación para hablar, otra para pagar, otra para vender productos, otra para publicar vídeos y otra para buscar trabajo. La visión de X consiste en reunir muchas de esas funciones en un único espacio.
Esto explica por qué la plataforma ha incorporado vídeos largos, llamadas de audio y vídeo, suscripciones, herramientas para creadores y diferentes formas de monetización. Cada función parece formar parte de un proyecto mayor.
El desafío es enorme. Las personas pueden aceptar nuevas herramientas, pero cambiar sus costumbres resulta más difícil. Una red social no se convierte automáticamente en banco, plataforma de empleo o mercado digital solo porque agregue botones nuevos. Para lograrlo, X necesita confianza, seguridad, licencias y una experiencia que resulte sencilla.
SpaceX y el Tesla Model X completan la aparente obsesión
La letra también aparece en otros proyectos de Musk, aunque no siempre por el mismo motivo.
SpaceX es una forma abreviada de Space Exploration Technologies, el nombre completo de la compañía espacial fundada por Musk. La X ayuda a crear una marca corta y fácil de recordar.
En el caso del Tesla Model X, la elección forma parte del juego de nombres de los vehículos de la empresa. Musk quería que los principales modelos formaran la palabra “SEXY”, aunque finalmente el Model 3 utilizó un número porque otra compañía tenía los derechos sobre el nombre Model E.
La coincidencia más llamativa aparece en su familia. Uno de los hijos que Musk tuvo con la artista Grimes se llama X Æ A-Xii y suele ser conocido simplemente como X. Durante la entrevista con Kamath, el empresario bromeó diciendo que aquella elección había sido principalmente responsabilidad de la madre del niño.
¿Es una obsesión o un proyecto que lleva décadas esperando?
La repetición de la letra X puede parecer una simple excentricidad de Elon Musk. Sin embargo, la historia muestra una conexión bastante clara.
X.com fue uno de sus primeros grandes proyectos. Representaba una plataforma digital para mover dinero de una manera más rápida y eficiente. La empresa terminó convirtiéndose en PayPal, pero la idea original nunca desapareció por completo.
Más de veinte años después, la compra de Twitter le dio a Musk una nueva oportunidad para intentar construir algo parecido, esta vez con una enorme comunidad de usuarios ya instalada.
La X funciona como un símbolo de lo desconocido, pero también como un cruce de caminos. Puede representar el punto en el que se encuentran las conversaciones, los pagos, los vídeos, los empleos y los servicios digitales.
Todavía no está claro si X logrará convertirse en esa aplicación para todo que Musk imagina. Lo que sí parece evidente es que el cambio de nombre de Twitter no fue una ocurrencia improvisada. Fue el regreso de una idea nacida en 1999 y guardada durante años en uno de los dominios más raros y valiosos de internet.
Después de X.com, SpaceX, el Model X, la red social X y un hijo llamado X, Musk reconoce que la gente puede pensar que tiene una fijación. Quizá la tenga. Pero también es posible que lleve casi toda su carrera intentando terminar el mismo proyecto.









